Reflexión: cuidarse para cuidar

REFLEXIÓN: CUIDARSE PARA CUIDAR

El embarazo es una época de muchos cambios para la mujer sobretodo emocionales y físicos.

Estos cambios que a priori se viven con expectación y felicidad pueden suponer un mundo y llegar a abrumarnos llegado el caso.

La llegada de un bebé, un miembro nuevo a la familia y una personita que depende de los progenitores para todo, supone un cambio drástico en las familias, especialmente en las mamás que somos las que soportamos en su mayoría los cuidados del bebé y que hemos experimentado un cambio en nuestro cuerpo y nuestra psique.

En las charlas de preparación al parto, las matronas siempre nos remarcan lo importante que es cuidarse tanto antes, durante el embarazo (comer bien, controlar el peso, ejercicios de yoga, AIPAP, cremas para las estrías…), como después (seguir comiendo bien después del embarazo, asearse y arreglarse para vernos bien con nosotras mismas, hipopresivos…) y creo que tienen mucha razón.

Hablando con amigas de esta nueva fase de nuestras vidas, siempre me decían que me cuidara mucho porque después ya no podría cuidarme tanto como antes. Sin embargo, después del parto y de la cuarentena vi que ese cuidado debía de seguir manteniéndose. El vernos y sentirnos bien nos sube el ánimo y ese bienestar es el que permite que podamos cuidar con plenas facultades a nuestros retoños y crear un buen ambiente en el seno familiar.

Por eso es necesario buscar esos minutos al día y a la semana para desconectar de todo lo externo y reconectar con nosotras mismas, un momento que cualquiera lo puede invertir en lo que mejor le venga: unos minutos para cuidarse la piel, una ducha relajante, practicar yoga, hacer algo de ejercicio…las posibilidades son infinitas.

Y es que cuidarnos a nosotras mismas permitirá que podamos cuidar bien a los demás.

Paloma Muñoz